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lunes, 18 de abril de 2011

"Familia de Nutrias en la Portilla del Tietar, Monfragüe"



17 de Abril de 2.011

En una visita relámpago al Parque Nacional de Monfragüe junto a mi amigo Alberto García Ríos, temprano en la mañana, localizamos en la Portilla del Tietar a esta familia de nutrias (Lutra lutra) que estuvo deleitándonos durante un buen rato. Su actividad frenética y número de ejemplares, hasta cinco, nos hace pensar en una hembra con su camada ya muy crecida. Afortunadamente, este mamífero, antaño muy escaso, cada vez se deja observar más por nuestro país, seguramente debido a que el Cangrejo de Río Rojo o Americano hoy día supone una segura fuente de alimento. El mismo efecto parece tener en ciertos ardéidos que últimamente prosperan respecto a hace unos años. Lamentablemente, al subir el video, este pierde mucha calidad respecto al original.

El autor del "videoscoping" es Alberto García Ríos.



viernes, 26 de marzo de 2010

"La Bella Matadora"



Así llamaba Felix Rodríguez de la Fuente a la Gineta (Genetta genetta), bello mamífero de gracil cuerpo que patrulla las noches de nuestros bosques.









Elusiva y difícil de observar, como todos los mamíferos carnívoros ibéricos, tuve la rara oportunidad de fotografiar a esta especie en el corazón de los Montes de Toledo, gracias a un hábito adquirido no muy común.









La gineta normalmente se alimenta de pequeñas presas, siendo la busqueda de aves dormidas en sus posaderos una practica habitual. Estas fotografias se realizaron en la casa de campo de mi buen amigo Diego, situada junto a un soto que frecuentan varias ginetas.









Estas sin duda patrullarían la casa de campo de un modo rutinario hasta que una noche encontraran las sobras que mi amigo suele dejar de las comidas.









Paulatinamente las ginetas se fueron acostrumbrando a comer sobras y a la presencia de linternas, cámaras y espectadores, hasta que la última vez que la fotografíe, y estando totalmente a descubierto, esta se me acercó tanto que se salía del encuadre de la cámara.









Una noche llegamos a ver dos ejemplares, quizás tres.


Estas fotos corresponden a dos noches diferentes y a dos ejemplares distintos, como se puede apreciar en la oreja mellada de la segunda foto ausente en la cuarta. Está claro que aunque su cuerpo está bien dotado para la caza, no desprecia el pollo de los restos de una paella que se le ofrece.









Hay al menos dos años de intervalo entre estas fotos, y espero poder disfrutar en más ocasiones de estos bellos animales, que a pesar del hábito adquirido, siguen siendo totalmente salvajes.